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Mostrando las entradas etiquetadas como Percepción

Infantilización

Existe una tendencia de la gente a infantilizar a las personas autistas ni bien conocen su diagnóstico. A veces esta infantilización se da de manera inconsciente e inintencionada, pero, de todas formas, se siente extraña. En mi caso particular, en la actualidad tengo treintaidós años. Es decir, soy una persona adulta, con responsabilidades y objetivos vitales de adulta. Esto que parece tan evidente, en realidad para algunas personas desaparece en cuanto saben que soy autista . Sé que mi apariencia no ayuda, pero mentiría si dijera que creo que tiene algo que ver. Hay personas que no se dan cuenta, pero incluso cambian el tono con el que te hablan , que pareciera que te vas a romper en cualquier momento y solo les falta pellizcarte el moflete como si fueras un bebé. Yo sé que esto normalmente se hace desde el cariño y desde las ganas de tenernos en cuenta, de cuidarnos, de hacer aquello que a menudo reclamamos: adaptarnos bidireccionalmente. Se agradece mucho después de toda una vi...

Desconexión social

Hoy vengo a hablaros de algo que más o menos he ido tocando en otras entradas y que no sé si tiene nombre, pero a lo que yo llamo «desconexión social». Lo que yo entiendo por « desconexión social » hace referencia a esa sensación de tristeza que te hace pensar que nunca vas a pertenecer a un grupo de forma real , aun si estás en ellos y cumples tu función. Estás en una quedada con amigos, se ponen a hablar y a hacer bromas entre ellos y tú observas todo lo que ocurre a tu alrededor. Casi sin darte cuenta, te paras a analizar qué tipo de relación tienen individualmente contigo cada uno de los allí presentes y algo no te encaja : con algunas personas sí tienes esa relación, pero no con todas y, cuando están con los demás, apenas te notan. Y tampoco sientes que te hace falta , pero, entonces, te preguntas: « ¿En qué momento ha surgido esto entre ellos? » . Porque tú no lo has visto, no lo has presenciado, pero se llevan aparentemente genial entre todos, hasta tienen bromas internas que...

No me gustan las vacaciones

Mientras uno está trabajando o estudiando, la rutina diaria consume mucha energía . Los estímulos a los que nos exponemos día tras día resultan agotadores al final de la jornada. A eso se le suma el estrés continuo y el innegable cansancio que, tras mucho tiempo, acabas acumulando. Si una persona neurotípica necesita descansar, una persona autista todavía más. Personalmente, me ayuda a sobrellevar mejor mi situación laboral o estudiantil el hecho de pensar en ella de manera fraccionada: «Va, solo tres meses y ya vacaciones», «Dos semanas más, solo dos semanas y ya estaré libre». Esto da una pista de que, para mí, como para cualquier otra persona, las vacaciones tienen un valor. Entonces, ¿Por qué digo que no me gustan las vacaciones? Mientras estoy ocupada con el trabajo o con los estudios, me absorbo demasiado en mí misma, vivo prácticamente para eso, incluso si tengo ratos de ocio. Es más: los necesito. Pero me sumerjo mucho en aquel proyecto principal que esté llevando a cabo . ...

El sentido de la justicia

Las personas autistas tenemos un alto sentido de la justicia. Si nos ponen una injusticia delante, lo más probable que ocurra es que saltemos a la contra, incluso si ello nos perjudica. Yo debo reconocer que con los años he aprendido a no ser tan impulsiva y a ser cauta. El problema en mi caso es que, quizás, ahora me he pasado al otro extremo. Si al principio saltaba a defender a quien hiciera falta, ahora siento que me arde la rabia por dentro, pero la contengo demasiado y guardo silencio. No sé en qué momento lo cambié, pero lo estoy intentando reconducir, porque el sentido autista de la justicia es muy útil, aunque te lluevan palos por todas partes. Eso y, porque cuando intentas reprimir tu impulso justiciero, después entras en bucle por lo que no hiciste. Lo que también es verdad es que, a veces, por más que intentes racionalizar y reprimir ese impulso, se hace imposible de contener. Y es que no lo podemos evitar y os puedo dar varios ejemplos de diferente naturaleza: El p...

La diana en el dardo de la broma disfrazada

Cada persona autista tiene una relación particular con las bromas. Hoy quiero hablar de algo que a mí me pasó en mi época de adolescente y que he visto pasar a más de uno. Las bromas son todo un mundo. Alguien en el espectro puede ser muy bromista y, en cambio, tener dificultades para captar las bromas ajenas. De hecho, esto es más habitual de lo que parece. Seguramente se deba a que, al manejarnos con códigos distintos, también nuestro humor o, mínimo, aquello que nos hace gracia, lo es. De esto ya hablaremos en otro momento. Pero, ¿Qué pasa cuando una broma se transforma en burla? ¿Nos damos cuenta? Depende de la persona. Hay autistas que sí se dan cuenta siempre, otros que depende del contexto o del momento y otros que no. Yo sí suelo percatarme, pero en ocasiones se me hace muy difícil, e incluso aunque las capte, a menudo mi reacción seria es malentendida como que no he captado que era una broma. Ahora bien. Que uno sepa que le están gastando una burla disfrazada de brom...

Interoceptando... o no

La interocepción es el sistema mediante el cual conocemos el estado interno de nuestro organismo. Dicho en otras palabras: gracias al sentido de interocepción y a sus señales sabemos si tenemos hambre, sed, sueño, etc. Algunas personas autistas tienen hiposensibilidad interoceptiva, refiriéndose esto a una dificultad para saber si se tiene algún tipo de necesidad fisiológica o si hay algo que internamente no va bien. Yo no era tan consciente de que mi sentido interoceptivo estaba algo distorsionado hasta que recibí el diagnóstico y surgió hablar de ello en la comunidad autista. Recuerdo de pequeña haber vivido a menudo la situación de estar con ganas de orinar y no poder hacerlo enseguida, por lo que me distraía mientras tanto con algo y pasaba de pronto mucho tiempo. Entonces, mi madre me preguntaba: «¿Tú no te estabas meando?», a lo que yo solo tenía dos tipos posibles de respuesta: «Ya se me han pasado las ganas» o «Es verdad, se me había olvidado». Esto siempre ha llamado la at...

Una mirada autista acerca del contacto visual

La mirada es un medio de comunicación no verbal muy potente. Esto es así, tanto en personas neurotípicas como en personas autistas. La diferencia yace, como siempre, en nuestra manera distinta de proceder. Para una persona neurotípica, mirar a los ojos es señal de respeto, atención, seguridad en uno mismo y sinceridad. Para una persona autista el hecho de mirar a los ojos puede ser muy difícil y nada tiene que ver con todo esto. La gente dice de las personas autistas que nos falta contacto visual. ¿Y si le damos una vuelta más? ¿Qué os parece si, en lugar de verlo como que nos falta algo, lo vemos como un método distinto de comunicación? A mí me gusta pensarlo de esa manera, porque así no se penaliza a nadie. Hay personas autistas que no hacen contacto visual y otras cuyo contacto visual es fijo, de modo que causa incomodidad e incluso cierto grado de intimidación en los demás. Otras van alternando entre una opción y la otra o incluso miran a los ojos sin problema alguno. Sea cua...

El proceso de duelo ante la muerte

La muerte de un ser querido nos sacude a todos, ya sea de una manera u otra. Las personas autistas muchas veces reaccionamos de manera distinta ante un hecho tan doloroso. No siempre es así, pero, en cualquier caso, nunca significa que no sintamos esa pérdida. Y esto puede suceder tanto si perdemos a alguien como si echamos de menos a quien nunca disfrutamos. En esta entrada paso a relataros todas las muertes que he vivido, que no son pocas, y las diferentes reacciones que he tenido. En mi casa siempre se ha hablado de la muerte. Yo me he criado sin abuelos (hombres) y eso, para una niña que siempre se ha llevado mejor con el género masculino, suponía un dolor inmenso. No era capaz de asimilar que todo el mundo disfrutara de, al menos, un abuelo. Todo el mundo menos yo, según mi criterio egocéntrico infantil. Desde siempre supe, por historia, que a mi abuelo materno no me hubiera gustado conocerlo. Pero al paterno sí. Y arrastré el dolor de esa « pérdida » durante varios años en l...